Grandes historias en
ocasiones se ocultan tras personajes humildes, rutinarios y aparentemente irrelevantes. En esta entrada
repasamos la verdadera historia de David Vázquez, su historia secreta que finalmente
sale a la luz tras un duro proceso de indagación e investigación.
Su coeficiente
intelectual nunca ha sido revelado ni facilitado a los organismos oficiales,
sin embargo se presupone abrumadoramente elevado si tenemos en cuenta que en el año 1993 con
la tierna edad de 5 años fue propuesto para entrar en la “American Astronomical
Society” para iniciar la carrera de astrofísica.
Convirtiéndose en la persona más joven de la historia
reciente en cursar dicha carrera, su
rendimiento académico y sus fascinantes conocimientos pronto llamaron la
atención de las personalidades más influyentes de la década. Tanto es así que,
tras finalizar sus estudios, el mismísimo presidente de EEUU, el polémico Bill Clinton, acudió en persona
el día de su graduación, como muestra la foto obtenida de los archivos.
Con todos los
conocimientos adquiridos David recayó en
las filas de la Nasa para colaborar en algunas misiones espaciales. Algunos círculos
especulan con la idea de que David fue una figura importante en algunas
misiones apolo que nunca vieron la luz en el ámbito público.
También se desconoce el
objetivo de dichas misiones tripuladas pero una foto de David con el traje
espacial sugiere que quizás estemos frente un hecho verídico. Con la frase “es
un sueño llevar mis colores al espacio” quizás David se planteaba su siguiente propósito,
crear un equipo de fútbol propio.
De lo que sucedió o vio
en nuestro satélite nada se sabe, pero debió ser un evento de tal magnitud que
desencadenó una reacción de negación y posterior evasión total por parte de David
hacia el mundo del espacio, la Nasa y la astrofísica.
Desvinculado de su vida
anterior, David volvió a una vida de anonimato en su país de origen. Con el
transcurso de los años inició nuevos retos y finalmente vio cumplido su sueño
paralelo, el de montar su propio equipo de fútbol, los llamados “Ouch”.
En esta foto se observa
la última evidencia que se tiene de su existencia, un cromo antiguo en el que
muestra con una amplia sonrisa sus colores al mundo. Estaremos atentos a su
próxima aparición durante la temporada para intentar averiguar más datos de
esta mente brillante y poco conocida del siglo 21.



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